الحزب الشيوعي الأممي

[RG-61] El curso de la economía

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Se abría el informe con la actualización de las tablas y gráficos estadísticos de la economía capitalista, examinando la reanudación de la acumulación en este ciclo coyuntural, insertado en otro curso deprimido más general en el que el capitalismo debió hundirse inexorablemente hace una veintena de años.

Prosigue sostenida la acumulación ampliada del capital en los Estados Unidos, flanqueada por las de los imperialismos alemán y japonés, que han comenzado con mucho retraso, pero con empuje inicial más vigoroso. La producción se desarrolla en algunos países de Asia y de América Latina con ritmos acelerados, que los capitalismos más viejos ya no alcanzan, y se reanuda con vigor en algunos países de Europa centro-oriental, que han escapado del imperialismo ruso que está todavía hoy en crisis.

Examinando los recientes desarrollos de la economía se recogían algunos aspectos que se prestaban para remachar algunos puntos firmes del marxismo.

La acumulación del capital significa, confirmado por los datos del pretendido ejemplo de bienestar en los tres años de reanudación americana, que con el crecimiento del capital, de la masa de productos, de la plusvalía capitalizada, crece la masa de miseria, es decir, disminuye la fracción del producto del trabajo vivo que va para los obreros, aun en el caso de que aumente su número y su salario. Cuando el capitalismo trata de evitar sus contradicciones, como ahora en los Estados Unidos con el mayor crédito al consumo, hace aún más esclavo al proletario, pero agrava la crisis en el futuro.

El desarrollo capitalista en Asia y América Latina tiene un empuje con la afluencia imperialista de capitales, y ésta ha incrementado ahora el largo ciclo deprimido y la recesión reciente de los países de industrialismo más viejo. Pero los ritmos juveniles de estos países no han podido y no podrán revigorizar el decrépito capitalismo mundial. Algunos de estos capitalismos ya experimentan los efectos de la dependencia en su crecimiento de los capitales financieros extranjeros. El capital, que por huir de la disminución de las cuotas de ganancia y del porcentaje de crecimiento de la producción se ha transferido a las áreas de capitalismo joven, les ha levantado el porcentaje de acumulación. Crecen en las manos del capital financiero internacional, los títulos de deuda pública que los Estados de aquellas áreas contraen para la ampliación de los aparatos de control de la creciente masa de miseria, provocada por el desarrollo acelerado del capitalismo. Crece en estos países la producción industrial, crece por tanto la plusvalía producida, pero la fracción de ésta que puede ser realizada en el mercado mundial, como indican los intercambios comerciales en déficit, no garantiza la estabilidad de la moneda de papel convencional local. Al capital financiero internacional le puede entrar el pánico, ve los fantasmas de la crisis monetaria y financiera y no puede sustraerse a estos riesgos que la fase imperialista le prescribe.

Después de las variaciones fundamentales de los incrementos de la producción industrial se consideraban los otros índices; de precios, desempleo, comercio exterior y tipos de interés en conexión con el ciclo del capital industrial.

Se examinaba el fuerte aumento de los precios de las materias primas determinado por la expansión de la producción industrial, que se refleja, por la parte de valor que corresponde, en los valores y en los precios de las distintas mercancias producidas con ellas. Este aumento tiene su fundamento en los cambios de valor de estas mercancías necesarias en cantidades mayores en el proceso productivo, según la teoría de la cuestión agraria y de la renta agraria. El reclamo de ésta se prestaba a recordar ver “ricondarne” su función en la condena proletaria al mecanismo mercantil, según los escritos de partido sobre la cuestión agraria de los años 50.

Siguiendo las páginas del Capital se consideraba la tendencia que lleva de un aumento de los precios de las materias primas a la disminución de la cuota de ganancia y a la ralentización de la acumulación. El capitalismo está afrontando esta congénita dificultad en un periodo propicio, por la débil lucha económica en defensa de los salarios, pero no podrá escapar a la contradicción que le conduce al desequilibrio entre producción y consumo, y regularmente a la crisis.

Sobre la crisis se comentaba un pasaje del Capital, ya encuadrado en un escrito nuestro de 1960, donde se consideraba la importancia de demostrar la necesidad de la crisis precisamente a nivel de la reproducción simple, que a fin de cuentas es a lo que se reduce la reproducción del capital cuando llega la crisis.

Examinando el movimiento de los tipos de interés se confirmaba su vínculo con el del ciclo del capital industrial, cómo el efecto está ligado a la causa. Se señalaba que el negar o ignorar este vínculo estaría en conformidad con la teoría económica burguesa moderna, en sustancia fundada en la teoría de la economía vulgar ya examinada por Marx. Sobre este argumento se leían algunos pasajes del Capital sobre el carácter fetichista por excelencia del capital que se presta, cómo se concibe por esa teoría burguesa, como autómata que genera valor de modo autónomo del proceso de producción.