[RG-61] El misterio de la liberación y el materialismo histórico
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La cuarta exposición del domingo tenía como objetivo sólo sintetizar las líneas fundamentales del trabajo, un recorrido histórico a través de la historia del cristianismo, desde sus orígenes hasta la contemporánea Teología de la Liberación.
Aplicando el método materialista de la historia se puede precisar un movimiento de trascendencia histórica universal como el cristianismo, surgido sobre la base del tejido imperial romano, del judaismo y de las corrientes ideológicas entonces predominantes.
El contenido subversivo de la primitiva congregación cristiana y el comunismo como principio básico en las relaciones entre los adeptos, constituyen elementos que, progresivamente, irán desapareciendo mediante un proceso degenerativo bien definido y no falto de rea-cciones, de diversa índole, tendentes a retornar a aquella fraternidad comunista originaria. En el trabajo se mostrarán los principales intentos de retornar a los principios originarios, y cómo han fallado sucesivamente. Habiendo sido producto de determinadas condiciones históricas, desaparecieron junto a ellas, haciendo estériles los esfuerzos de quienes, aun generosamente, lo intentaron.
De este modo se afrontan algunas de las primeras escisiones acaecidas en el seno de la iglesia y del fenómeno monástico pasando por las herejías medievales, llegando a la gran escisión de la Reforma luterana y calvinista, demostrando, a la luz de nuestros textos clásicos su verdadero carácter y significado.
El trabajo comprende también un parágrafo dedicado a la llamada «doctrina social de la iglesia», ligándola a la aparición y desarrollo de las organizaciones políticas y sindicales de la clase obrera, con especial referencia a las tres fases del movimiento sindical, tal y como han sido definidas por nuestra corriente: prohibición, tolerancia y sumisión.
El trabajo concluye con la «Teología de la Liberación» que se demuestra como otra variedad del oportunismo y que no resulta como un movimiento de oposición abierta a Roma, sino, como sucedió con los franciscanos, un movimiento de reforma. Esto precisamente porque la Teología de la Liberación utiliza sólo «elementos del marxismo» en su elaboración doctrinal de la «opción preferencial para los pobres».