Partido Comunista Internacional

[RG-61] Marx-Engels sobre España

Categorías: First International, Friedrich Engels, Karl Marx, Spain

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Ha sido expuesta la última parte del examen, que considera el desarrollo de la primera Internacional en España, según los escritos de Marx y Engels. La Internacional (AIT) se introduce en España simultáneamente con la organización anarquista «Alianza de la Democracia Socialista», de Bakunin, por lo que los dirigentes de la Internacional en España pertenecían, en un primer momento, al mismo tiempo a la Alianza. El centro, con sede en Suiza, de esta organización, había mentido al Consejo General de la AIT, la cual había autorizado su adhesión a la Internacional con la condición de que se disolviera como organización internacional y que sus diferentes secciones pasaran a integrar la AIT individualmente en pro de un centralismo real. Así que, la Alianza funcionaba secretamente dentro de la AIT, con el objetivo de hacerse con la dirección, o si esto no le era posible, desorganizarla.

Algunos miembros españoles acabaron por denunciar y abandonar la Alianza y se constituyeron en 1872, en «Nueva Federación de Madrid», reconocida directamente por el Consejo General, mientras los dirigentes españoles, agentes de la Alianza, se negaron a reconocerla.

Después del Congreso de la AIT celebrado en La Haya, en el que tiene lugar la expulsión de los bakuninistas, se produce la ruptura en España, donde las federaciones locales eran numerosas. Prácticamente sólo la «Nueva Federación de Madrid», siguió sin dudarlo al lado del Consejo General, mientras los «aliancistas» consiguieron mantener a su lado a gran número de federaciones. Sobre todo en España la confusión provocada por el modo de actuar de los anarquistas logró impedir la difusión de las ideas del socialismo científico y arruinó la organización internacional del proletariado español.

La posterior participación de los anarquistas en 1873 en las sublevaciones cantonalistas en España, demostró en la práctica que, en nombre de la autonomía del individuo y del antiautoritarismo, habían despojado al proletariado de su política autónoma de clase, beneficiando y apoyando claramente a los republicanos burgueses llamados «intransigentes». Paradójicamente se repetirá después, durante la Guerra Civil, con la participación de los anarquistas en puestos de Gobierno, a pesar de sus proclamaciones antiautoritarias, que parecen dedicadas especialmente a impedir que el proletariado llegue al poder.