[RG-61] Historia de la Izquierda
Categorías: Communist Left, Ethiopia, Fascism, Italy, Party History
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La guerra imperialista italiana con los perjuicios para Etiopía, vista en sus varios aspectos, ha sido el tema de la relación sobre la Historia de la Izquierda. El informe se ha desarrollado en tres partes distintas.
En la primera se esbozaba brevemente la situación económica y social creada en Italia como consecuencia del estado de guerra. Por encima de la retórica del régimen sobre la voluntad unitaria de todo el pueblo cerrando filas al lado del duce, era evidente que el peso de la guerra recaía exclusivamente sobre las espaldas del proletariado, tanto cuando se le mandaba a morir en uniforme militar por la gloria de la patria, como cuando veía reducido prácticamente a nada el poder adquisitivo de su salario. Los decretos sobre la restricción del consumo adoptados por el gobierno, fueron prácticamente inútiles, ya que bastaban los vertiginosos aumentos de precios de los productos de primera necesidad (como ha sido demostrado al auditorio con la exposición de una lista) para reducir al hambre a los trabajadores. El capitalismo, por el contrario, gracias al conflicto armado y sus nuevas necesidades unidas a él, veía aumentar los beneficios día tras día y las industrias bélica, mecánica, química, textil y alimentaria navegaban de nuevo a toda vela.
Entretanto, la guerra en África, que había comenzado como un paseo militar, se hacía cada vez más difícil. Italia, en comparación con Etiopía, poseía un ejército modernísimo con vehículos blindados y carros armados, una potente artillería, camiones para el transporte de tropas y de avituallamiento, una aviación con la que podía bombardear, envenenar e incendiar. Pero la falta de carreteras y ferrocarriles, la configuración accidentada del terreno, las estaciones de la lluvia que duran meses, todos estos elementos habrían permitido a los combatientes abisinios resistir durante años a los invasores adoptando la táctica de la infiltración y del sabotaje por los flancos y la retaguardia. Táctica que, sin tener que recurrir a enfrentamientos campales, había dado ya buenos resultados.
Paralelamente a las acciones militares, no obstante, la política diplomática más o menos secreta trabajaba a favor del imperialismo italiano, tanto a través de encuentros y acuerdos directos entre emisarios de Roma y de Addis Abeba, como a través de intereses interimperialistas (Italia, Francia, Inglaterra) por encima y a costa de Etiopía, o bien a través del empleo de aventureros de bajo calibre pero de inmensa voracidad. Tanto que, es cierto, fue este entramado de intereses y de acuerdos secretos y no tanto la iperita, las balas dum-dum y las bombas incendiarias lo que permite el 9 de mayo de 1936, la proclamación del «Imperio».
La segunda parte del informe volvía a recorrer brevemente (partiendo de las solicitudes del Cardenal Massaia al gobierno sardo) la historia de la política colonial italiana.
Se pasaba después a la valoración de los intereses imperialistas de Francia e Inglaterra que, además de Italia, estaban preparados para lanzarse al cuello de Etiopía. Inglaterra, especialmente, se sentía con derecho de tomar bajo su «protección» los descendientes de la Reina de Saba. Esto era comprensible relacionándolo con una realidad geográfica que liga los destinos de Etiopia a los de Sudán y Egipto: el curso del Nilo.
Inglaterra siempre se había atribuído el privilegio de determinar y de ser el único árbitro de la «política del Nilo» y, en 1898, llegó a amenazar con la guerra contra Francia cuando ésta había intentado una tímida infiltración en Etiopía. Entonces, ¿jamás puede ser posible que, aun protestando violentamente, Inglaterra haya dejado vía libre a Italia cuando habría sido suficiente cerrar el paso de Suez? Evidentemente el problema era bien distinto. «Todo esto -explicaba Bilan- depende del grado de madurez de la conflagración mundial que regulará el nuevo reparto de las colonias hasta prescindir de la conquista aislada por parte de un imperialismo. E Italia podrá perfectamente perder, en el caso de la guerra mundial, el botín precedentemente aferrado». La Fracción, en la campaña de Etiopía, individuó en efecto, el primer acto de un conflicto (o de una serie de conflictos) que sin interrupción habría llevado hasta el estallido de la segunda guerra mundial.
En la tercera parte el informe examinaba las diversas actitudes tenidas por las organizaciones y por los partidos «proletarios» sobre la cuestión abisinia. En Rusia, la patria del «socialismo en un solo país», no se convocó ningún tipo de manifestación, probablemente porque no se sabía todavía en cual de los dos campos contrapuestos se encontraría en el futuro. Análogamente también la Tercera Internacional tuvo el coraje de… callar. En cambio, una decisión muy precisa fue tomada por la Internacional Socialista que llamó al proletariado internacional a apremiarse en defensa de la democracia contra el fascismo, es decir, al lado de los grandes imperialismos, inglés y francés.
Después el informe se detenía en la posición netamente clasista y revolucionaria adoptada por la Fracción, llamando al proletariado internacional a sus finalidades históricas y a su unidad de acción con las masas explotadas de los países coloniales y atrasados para desembarazarse, al mismo tiempo, tanto de los regímenes democráticos y fascistas, como de los restos del pasado que podía ser el imperio etíope. Pero la Fracción tuvo una actitud revolucionaria también en la acción práctica como lo testimonia, entre otras, su posición e intervenciones entre las masas proletarias para sabotear el congreso interclasista de Bruselas tendente a desarmar (para ventaja tanto del fascismo como del antifascismo) al proletariado italiano, primer experimento del proyecto global que se consumó después en todo el mundo.
El informe se cerraba con la lectura de algunas citas sacadas de la revista teórica del PCI, «Lo Stato Operaio» en las que se alababa el coraje demostrado por los camisas negras en Etiopía y se planteaba una pacificación nacional ya que fascistas y «comunistas» tenían el deseo común de «hacer fuerte, libre y feliz, nuestra bella Italia».